Comprar pienso San Sadurniño puede parecer una tarea sencilla, pero entre tú y yo, elegir la mejor alimentación para nuestros amigos peludos es toda una odisea digna de Indiana Jones. Te diriges a la tienda, paseas entre sacos enormes y colores chillones, ves a un perro impreso con cara de ganador en el envase y piensas: “Este seguro que le va a encantar a Rocky”. Pero, ¿has leído la letra pequeña? Porque Rocky, al igual que tú con tu café de las mañanas, necesita algo más que bonita apariencia: necesita calidad en cada bocado.

Aquí es cuando empieza la verdadera misión. Imagínate una reunión de expertos donde gatos y perros llevan pizarra y hacen una cata a ciegas. “Esto tiene demasiado maíz”, diría Felino, meneando su bigote con desdén. “¡Y esto está cargado de proteínas de esas que no sé ni pronunciar!”, añadiría su colega Canino. Por suerte, para nosotros los humanos existe la posibilidad de informarnos antes de darles a probar cualquier cosa. Y justo en ese momento, cuando buscas calidad, composición y una respuesta a sus necesidades reales, te asalta de nuevo la señal luminosa: comprar pienso San Sadurniño. Porque tu peludo se merece lo mejor, aunque a veces se olvide y se coma un calcetín.

Las necesidades alimentarias de nuestros animales, ya sean perros, gatos o incluso esos conejos adorables y revoltosos, van mucho más allá de llenar el bol hasta arriba. Cada etapa de la vida requiere un equilibrio entre energía, nutrientes y un toque secreto: que no lo huelan a tres metros y salgan corriendo. Aquí el olfato juega un papel importante, porque ningún perro, por mucho amor que te tenga, va a aplaudirte por un saco que huele peor que sus travesuras en el jardín. Por eso, entender las etiquetas y los ingredientes pasa de ser una opción a ser misión obligatoria en la vida de cualquier responsable de peludos. No es cuestión de convertirnos en nutricionistas animales, pero al menos aprender a distinguir qué quiere decir proteína deshidratada frente a “harinas” indescriptibles puede salvarte de muchas carreras al veterinario.

Si lo tuyo es el sabor a aventura, podrías lanzarte a preparar tus propias recetas de cocina canina o felina, probando a ver si tu gato se suma a la moda del gourmet. Pero siendo sinceros, la comodidad y fiabilidad de un buen pienso comercial supera, en el día a día, cualquier plato de chef con estrellas Michelin. Está estudiado, formulado y testado para que cubra todas las necesidades, sin que tu cocina parezca el plató de Masterchef por las mañanas. Y para quienes optan por lo natural, hoy en día hay opciones de alimentación ecológica, piensos sin cereales y recetas mono proteicas especialmente pensadas para sensibilidades digestivas o exigencias de paladar.

La tentación de fiarte del anuncio de la tele o del embalaje resulta potente, pero nada sustituye la recomendación de un profesional, ese veterinario al que tu perro ama y odia a partes iguales. Un simple cambio en la dieta puede tener efectos inmediatos en energía, salud de la piel, fortaleza de la musculatura y lo vibrante que sea su pelo, lo cual más de uno agradecerá en época de muda. Además, eligiendo bien la alimentación de tus animales, puedes prevenir problemas como la obesidad, los trastornos digestivos y ver cómo saltan al parque como si estrenaran zapatillas nuevas.

La conexión entre la dieta y el bienestar animal es tan fuerte como la que existe entre el desayuno y tu capacidad para afrontar el lunes. Quienes han tenido una mascota con digestiones pesadas, alergias alimentarias o poco apetito saben que encontrar el pienso ideal cambia la vida: tanto la tuya como la suya. Así que otorgarles la misma dedicación que le das a tu propio menú semanal es una apuesta segura.

Tu responsabilidad no termina en poner el bol lleno sobre el suelo. Requiere observar, ajustar y, de vez en cuando, darles un capricho (pero sin pasarse, que las dietas milagro tampoco funcionan para ellos). Cada compra es una decisión de bienestar y salud, por eso, la próxima vez que te preguntes cuál es la clave para que tu compañero esté feliz, activo y, sobre todo, con ganas de celebrar cada paseo, ya sabes dónde empieza todo: en la elección de un buen pienso. Disfruta la aventura y recuerda que, aunque ellos no puedan pedir por la carta, seguro apreciarán que tú sí leas la etiqueta.