Embarcar en un navío de mar de ons islas ons es mucho más que un simple traslado; es el comienzo de una inmersión en la esencia del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Para el viajero que busca desconectar, la experiencia inicia en el puerto, ya sea desde el bullicio marítimo de Vigo, la cercanía de Bueu o los enclaves turísticos de Sanxenxo y Portonovo. Desde estos puntos, los característicos barcos blancos de la naviera se convierten en la puerta de entrada a un paraíso cercano.
Una vez a bordo, el pasajero deja atrás la costa y se adentra en las aguas de la ría. La travesía, que dura aproximadamente una hora desde los puertos más lejanos, es un espectáculo en sí misma. El catamarán avanza con firmeza, ofreciendo en su cubierta superior una panorámica inigualable, donde la brisa marina y el sol se convierten en compañeros de viaje. A medida que la embarcación se aleja de tierra firme, el perfil de la costa gallega se difumina, dando paso a la imponente silueta de las Islas Cíes a lo lejos, un preludio de la belleza natural que aguarda en Ons.
El barco se desliza sobre un mar que a menudo regala la visión de aves marinas y, con suerte, algún delfín jugando entre las olas. La aproximación a Ons revela un paisaje diferente, más agreste y de relieves suaves. La expectación crece entre el pasaje al divisar el pequeño muelle y el núcleo de casas de O Curro, el corazón habitado de la isla.
El desembarco es una transición suave del rumor del motor al sonido de las olas y el graznido de las gaviotas. El viajero pisa tierra sintiendo que el tiempo adquiere otra dimensión. Con el barco de Mar de Ons reposando en el muelle antes de su regreso, el visitante se encuentra ante un abanico de posibilidades: explorar las playas de arena fina como Area dos Cans o la más retirada y paradisíaca Melide, o emprender alguna de las rutas de senderismo que serpentean la isla, prometiendo vistas espectaculares desde el Faro o el misterioso «Buraco do Inferno». El viaje en barco ha concluido, pero la verdadera aventura en la isla no ha hecho más que empezar.